Ésta es la niña que me llena con sus brazos; la que me invade el pensamiento y conquista mi espacio; es la niña que con los ojos más bellos me hace vivir todos mis sueños; la que todo lo observa tan tiernamente, a veces traviesa y siempre sonriente. ¡Cómo te quiero, Tita de mi corazón! Siempre seré tuyo, aunque esté viejo y panzón.

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