Querido lector(a)
Antes de empezar de
lleno con la siguiente publicación, creo que es pertinente ofrecer una sincera
disculpa; y lo digo porque desde hace varios meses no he publicado nada, por
las razones que pretendo explicar a continuación. Así que, ofrezco una disculpa
y procuraré que no vuelva a pasar tanto tiempo sin que siga escribiendo.
Gracias por su comprensión.
Bien, pues la cosa es
que desde hace aproximadamente un año y medio, me he estado enfrentando una
depresión algo grave, derivada de una situación en particular: la falta de
dinero. Ahora como padre de familia, debo proveer para los míos, pero la
situación no ha estado nada fácil. He buscado trabajo, tanto de manera
independiente como por contratación; pero en ambas situaciones lo que gano no
es suficiente para cubrir las necesidades de mi familia. La depresión es algo
terrible, sin duda alguna, porque casi siempre viene acompañada de la apatía,
la pereza, la desilusión y la falta de esperanza; a su vez, todo esto trae
problemas de otra índole, con personas cercanas y seres queridos. No obstante,
estoy tratando de ser fuerte y no ser una víctima de la situación, y ya estoy
tomando cartas en el asunto, pues quiero ser el amo de mi vida y librarme de
este yugo voraz.
Como en toda lucha que
se lleva a cabo, creo que uno debe creer fervientemente en lo que se hace,
manteniendo un objetivo claro y enfocándose para que cuerpo, mente y alma
trabajen en conjunto para lograr la meta deseada. Aquí es donde entra la parte
difícil del asunto, ya que mis miedos e inseguridades hacen que cada vez sea
más difícil tener fe, esperanza y enfoque en lo que quiero. Ahora que soy
adulto, me parece un tanto más difícil encontrar estas fuerzas, en comparación
a cuando era un niño. Esta condición en la que me encuentro ha resultado ser el
reto más grande de mi vida hasta este momento, lo que me lleva al título de la
presente publicación: el poder oculto.
Desconozco si esto sea
algo que suceda igual con todas las personas, pero desde que era muy pequeño me
di cuenta de que tenía un gran poder (debo admitir que la mayoría del tiempo he
tenido miedo de usarlo y lo he guardado para "ocasiones especiales").
Consiste en lo siguiente: a lo largo de mi vida, todo lo que he querido y
deseado con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y con todo mi ser, se me ha
cumplido. Lo he utilizado pocas veces pero NUNCA me ha
fallado.
Para hablar con exactitud, he utilizado este poder un total de tres veces, que me propongo a explicar a continuación:
La primera vez que
experimenté este "poder" tenía aproximadamente 8 años de edad. Mis
padres estaban pasando por una serie de problemas en su matrimonio que los
llevó a una separación que duró cuatro años, a punto del divorcio. Durante ese
tiempo veía muy poco a mi papá y lo extrañaba mucho. Recuerdo que
todas las noches rezaba y pedía que mis papás volvieran a estar juntos. Me
dolía verlos pelear y verlos sufrir. Cuando eres niño, es mucho más fácil tener
fe y esperanza en que sucedan las cosas. Recuerdo que con frecuencia me
concentraba únicamente en lo que quería y no daba cabida en mi cabeza o en mi
corazón a que las cosas sucedieran de otra manera, muchas veces
inconscientemente. Por ejemplo, no recuerdo haber tenido pensamientos como "¿qué pasará
si no vuelven a estar juntos?". Simplemente cerraba los ojos y me ponía a
desear aquello que yo tanto quería.
Cuatro años más tarde,
después de todo el tormento familiar por el que pasamos y en contra a todas las
posibilidades, mi papá regresó a vivir a mi casa. Fue algo muy especial para
mí, porque de alguna manera sabía que mi deseo había sido escuchado por el
cosmos y se me había cumplido. Puede que a algunos les parezca algo tonto o
meramente suerte circunstancial, pero para un niño de 12 años, significó el
mundo entero.
La siguiente
demostración de este poder ocurrió tres años más tarde, cuando tenía 15 años de
edad. En ésta época de mi vida fue cuando conocí a la mujer que nueve años después sería mi esposa y madre de mis hijos. Es una historia muy bonita.
Recuerdo que la veía de lejos en la escuela y me daba pena acercarme a ella y
hablarle. Me llamaba la atención su sonrisa tan característica. Este mes se cumplen 15 años desde
que la conocí, exactamente la mitad de mi vida al momento que me encuentro
escribiendo esto. Así pues, un día la vi caminando por los pasillos de la
escuela, cargando la cabeza de algún antepasado prehistórico (hecha de
plastilina, según recuerdo) y cuando vi su trabajo en una exposición de
historia, me acerqué para saber el nombre que llevaba aquella chica de la
sonrisa que tanto me gustaba y fue así como conocí su su nombre: Nohemí.
Ah, ¿cómo olvidar aquel
momento tan mágico que cambió mi vida? Fue un viernes 21 de abril del año 2000 y todavía tengo grabada en la
memoria, con toda claridad, la ropa que ella y yo vestíamos ese día. Yo estaba
sentado en una banca haciendo la tarea de historia (que como era costumbre,
nunca hacía), escuchando música con unos audífonos defectuosos cuando de pronto
ella se sentó frente a mi y puso un pedazo de papel enfrente mío (todavía lo
atesoro). Momentos antes, jamás me hubiera imaginado que el curso de mis días
iba a tomar un rumbo definitivo, instantes después. Aquel fragmento de papel contenía su corazón plasmado en palabras, en donde me decía que éramos el uno para el otro. La ilusión del amor que uno tiene a esa edad es de lo más hermoso que he sentido. La historia que se desenvolvió después la platicaré en otra ocasión. Por el momento basta con decir que empezamos un noviazgo muy bonito, sin embargo...
Después de dos meses de haber
empezado nuestra relación, Nohemí me confesó que su papá había decidido mudar a
toda su familia a Guadalajara, noticia que me dejó devastado. Fueron muchas las tardes en las que la tristeza se me corría por los ojos. Trataba de aprovechar cada momento con ella como lo más valioso en la vida (y en verdad que lo era). Y así, una vez más, durante todo un año, TODAS las noches antes de dormir rezaba y le
pedía a la vida que por favor regresara a mi amada Nohemí a vivir a Hermosillo. Así pues, no existía la desesperanza en mi corazón y no pensaba en "qué
triste sería si no ocurriera", sólo deseaba aquello que yo quería con todas mis fuerzas y me enfocaba en que sucediera, como si por mucho pensarlo, fuera
a ocurrir. Al cabo de un año, un día me habló Nohemí muy
emocionada para contarme la buena noticia de que se iba a regresar a vivir a Hermosillo. Yo estaba
perplejo, de alguna manera sabía que lo había logrado, mis plegarias habían
sido escuchadas por el universo una vez más.
- La esperanza nunca muere.
La tercera manifestación
de este poder oculto se dio hace relativamente poco. Fue en el año 2008. Un día
mi hermana tuvo un desmayo que resultó ser causado por un tumor cerebral;
diagnóstico que nos dejó a todos en mi familia muy nerviosos. La operación no
sería nada sencilla, pues era necesario abrir su cabeza para extirpar dicho
tumor. En caso de que todo saliera bien, todavía existía la posibilidad de que
mi hermana perdiera conciencia total o parcial, o incluso la motricidad. Como
ya se imaginarán lo que sucedió, todas las noches me concentraba y pedía a esa
energía de la vida, a ese Dios, que por favor todo saliera bien en la operación
de mi hermana. Y así fue.
Aquí es donde me
encuentro ahora, con un cúmulo de problemas, miedos e inseguridades que no sé
cómo resolver; pero estoy buscando las fuerzas y el coraje necesarios para salir adelante. Quiero volver
a ser como cuando era niño, quiero tener esperanza y enfocarme en lo que deseo como lo hacía antes. Debo vencer esos temores, sé que debo hacerlo. Es difícil pero tengo que lograrlo.
Hay muchos sueños que quiero cumplir, pero los veo tan lejos de la realización que a veces me angustio y me desespero. La verdad es que me siento muy solo. Los miedos me culminan y las inseguridades me paralizan. Aunado a todo esto, la necesidad de cubrir las deudas más básicas me impide muchas veces imaginar y crear como yo quisiera.
Necesito convertirme en aquel niño que no tenía miedo de desear. Necesito creer. Necesito fuerzas y seguridad y sé que las puedo encontrar dentro de mi, aunque en este momento no sepa cómo.
¿Comentarios? Siempre son bienvenidos.