sábado, 7 de diciembre de 2024

100 años

La única certeza que podemos tener del tiempo, es que va a pasar. Además, también se dice que es relativo. Y claro, ¿qué son 100 años de tiempo comparados con los 13.8 billones de años que tiene el universo de ser lo que es? No obstante, 100 años pudieran parecer mucho tiempo a los ojos de un ser humano.

Cuando tenía 19 años, presencié uno de los eventos que más recordaré durante el resto de mi vida. Corría la segunda mitad del año 2003, y en el mes de noviembre se celebró el centenario de mi bisabuelo, conocido por toda la familia como "el Patanino" (abuelo de mi padre). Para la celebración, se reunió toda mi familia paterna, lo que convirtió el evento en una gran reunión. Vi a muchas personas que tenía años sin ver y conocí a varios parientes que no había tenido el gusto de conocer. Como era de esperarse en una familia llena de artistas y talentos musicales (la mayoría son o fueron hippies), no faltaron las canciones, las risas, los chistes, alguien que bailaba por aquí y por allá, y, por supuesto, la comida.

En cierto momento de la velada, mi padre me pidió que pasáramos a adentro de la casa para visitar al Patanino y ver cómo estaba. Cuando llegamos a su cuarto, éste se encontraba acostado en su cama, descansando; un hombre viejo con 100 años cumplidos, cuyo siglo de vida le había dejado numerosas marcas y recuerdos. Al otro lado había una segunda cama, en la que estaba dormido un bebé recién nacido apenas hacía una semana, hijo de una prima mía; y cual libro en blanco, con toda una historia por contar. Mis ojos estaban atónitos admirando el contraste de aquel momento. 

En ese instante, me di cuenta de que el tiempo, aunque parezca intangible y abstracto, es lo único que realmente nos conecta a todos los seres humanos. Todos, sin importar en qué etapa de la vida estemos, somos pasajeros en un viaje que se mueve inexorablemente hacia adelante. Para mi bisabuelo, el tiempo había sido un escultor, tallando en él las huellas de su existencia: las arrugas en su rostro, los años en sus ojos, y los recuerdos que, aunque quizás difusos, aún habitaban en su mente. Para el bebé, en cambio, el tiempo era una página en blanco, una promesa de posibilidades infinitas, un futuro aún por construir.

No pude evitar preguntarme cómo sería visto este momento desde la perspectiva del tiempo mismo, si acaso tiene una. Quizás para el cosmos, un siglo no sea más que un parpadeo; y un instante, como ese que estaba viviendo, no sea más que una mota de polvo en la vastedad de la eternidad. Sin embargo, para mí ese instante sugería una profunda reflexión, una conexión inexplicable entre el principio y el final, entre la memoria y el potencial. Concluí que cada día que vivimos es un paso más en la creación de nuestra propia historia.

Mientras observaba al Patanino descansar, pensé en las innumerables historias que habrían dado forma a sus 100 años de vida: amores, pérdidas, alegrías y luchas. Y luego, al mirar al bebé, pensé en cómo su propia historia aún estaba por escribirse, llena de incógnitas y misterios. Ambos, a pesar de su distancia en el tiempo, compartían algo esencial: estaban vivos en el presente, el único momento que realmente nos pertenece.

Ese pensamiento me llenó de un profundo sentido de gratitud y humildad. El tiempo, aunque impasible, nos da una oportunidad invaluable: la de decidir qué hacer con él. No podemos detenerlo, ni revertirlo, pero sí podemos elegir cómo llenar los días que nos son dados. Quizás no se trate de medir la vida en años o en logros, sino en la calidad de los momentos que vivimos y las conexiones que forjamos con los demás.

Al salir de aquel cuarto, con mi padre a mi lado, entendí que momentos como ese —efímeros y aparentemente simples— son los que dan forma a nuestra percepción de la vida. No son los años lo que define nuestras vidas, sino la calidad de los instantes que nos dejan reflexionando sobre lo que significa estar aquí, ahora, compartiendo esta experiencia fugaz y maravillosa llamada vida.

Mi Patanino falleció en 2005, viviendo casi los 102 años de edad. Qué admirable. Les deseo una vida larga, próspera, libre, feliz y consciente a todos ustedes, mis seres queridos, amigos y familia.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Mi vida

Han pasado algunos años desde la última vez que publiqué de manera regular en este blog. Muchas cosas han sucedido desde entonces y ahora me dispongo a narrar de manera concisa los eventos más importantes que han ocurrido en mi vida desde el año 2016.

Contexto.

En aquellos momentos, me enfrentaba a una batalla personal muy dura. Tras cinco años de haber estado iniciando y emprendiendo proyectos de trabajo (con mucho entusiasmo, debo añadir) todos y cada uno de ellos habían resultado infructíferos o insuficientes. Iba empezando y era muy joven, lo entiendo, pero esta situación incrementó la presión económica en mi; pues mis hijos, Noel y Valentina nacieron en el período de esos años. El estrés, la frustración y la desesperación de sentir que uno no tiene los recursos para satisfacer las necesidades más básicas de los propios hijos son, en mi opinión, homólogos del infierno mismo. Todo esto me llevó a a una depresión de la que tardé poco más de dos años para poder salir de ella. 

Un corazón sin raíces.

El 9 de agosto de 2016 conocí a Diana, maestra de primaria y originaria de Huatabampo, Sonora. Me pareció que era una persona inteligente y con un buen corazón, lo que me animó a querer salir con ella. Al principio fue agradable y hubo "química"; no obstante, recuerdo que hubo un día en el que sentí algo muy extraño. Era un 18 de agosto y yo me encontraba sentado en la silla de su habitación tocando la guitarra mientras la esperaba a que llegara del baño. En ese momento me invadió un sentimiento muy peculiar, como si una voz me advirtiera que me fuera de ahí. Cuando entró al cuarto, me disculpé con ella, le dije que lo nuestro no iba a poder continuar y me fui de ahí. Sé que se quedó muy confundida y conmocionada. Al salir de ahí sentí un gran alivio, como si hubiera evitado una catástrofe.

Un mes después, me encontraba vacacionando con mi familia en la playa, cuando me llegó un mensaje de texto de ella con motivo de saludarme y la conversación propició que empezáramos a salir nuevamente. Por tres años tuvimos una relación de noviazgo hasta que el 11 de octubre de 2019 nos casamos. Durante este tiempo tuvimos momentos muy bonitos y de mucho crecimiento, o por lo menos para mi así lo fue. De verdad llegué a pensar que estaba formando lazos fuertes con una buena persona que me quería y a la que yo había llegado a querer mucho también. Pese a que en algunas ocasiones si llegamos a discutir, yo siempre sentí que estaba con una persona que tenía el mismo nivel de valores y respeto mutuo que yo. La ilusión se rompió cuando el 18 de agosto de 2021, un año y medio después de haber contraido matrimonio, descubrí que mantenía relaciones sexuales y sentimentales con Abraham, un "amigo" suyo que conoce desde la primaria (ahora su actual pareja). Desde entonces siempre me ha parecido tan peculiar que cinco años antes en esa misma fecha haya tenido aquella premonición. Con este evento he aprendido a siempre hacerle caso a esa voz interna que te dice "¡huye de aquí!" cuando la situación lo apremia.

Un tiempo antes de descubrir su infidelidad (que llevaba ya varios meses ocurriendo) Diana y yo habíamos estado teniendo problemas de comunicación, lo cual desgastó bastante la relación. Un día, a principios de julio de 2021 nos sentamos a platicar y decidimos hacer las cosas bien y poner todo de nuestra parte para lograr que volviera la armonía entre ambos. Duramos un mes con esa dinámica que me había empezado a gustar; teníamos mejor comunicación entre nosotros, estábamos más tiempo el uno con el otro, nos dividimos labores y responsabilidades en la casa, etc. Todo iba de maravilla y hasta empecé a pensar que las cosas ya se estaban arreglando, pero la madrugada del 18 de agosto tuve un sueño que jamás olvidaré. Recuerdo que en éste me encontraba muy triste porque veía a Diana enamorada de otra persona. Ese día, de manera fortuita, me enteré de su amante. A veces pienso que era una señal del universo tratando de advertirme de lo que cinco años antes me había intentado prevenir.

Descubrir su traición me inundó con una tristesa profundamente abrumadora, como nunca había sentido antes. En los días subsecuentes perdí por completo el sueño, el ánimo, la motivación y el apetito. Las noches parecían eternas, inundadas con pensamientos intrusivos - "¿en qué fallé?"; "¿por qué se fijó en alguien más?"; "¿no le gusta estar conmigo?"; "¿qué implica esto ahora?"; "¿no soy suficiente?"; "¿y nuestro acuerdo?"; "¿ya no me ama?". Pasar toda una noche indavido por todos esos pensamientos es como cruzar a través de un bosque de zarsas completamente desnudo, en la obscuridad y en medio de una tormenta. Pero no fue sólo una noche así, fueron muchas.

Recuerdo que cuando todo eso estaba ocurriendo, la veía más entusiasmada por organizar su celebración de cumpleaños número 30 que por arreglar su matrimonio (🤡).

Ambos acordamos darle una oportunidad más a la relación, pero la sombra de su engaño crecía nuevamente cada noche en el silencio y la soledad. Intenté perdonarla, de verdad que lo intenté; pero no pude superar el dolor, y quizás ese fue mi error. Durante tres meses luché con todas mis fuerzas para vencer al ego, calmar el dolor y dominar mis emociones. Sin embargo, el 15 de noviembre descubrí, una vez más, que seguía manteniendo contacto con Abraham. Fue entonces cuando le pedí que se fuera y no regresara jamás.

Nuestro matrimonio llegó a su fin el 11 de octubre de 2022, exactamente tres años después de habernos casado, misma fecha. Una vez más, un ciclo cerrado perfectamente. El 26 de octubre de 2016 y el 26 de octubre de 2021 son otras fechas en las que se cierran ciclos con esta persona y que es importante mencionar.


The Aftermath.

Reponerse de una traición de esa magnitud no es cosa fácil; pues yo de verdad la llegué a querer con todo mi corazón y genuinamente confiaba en ella como mi familia. Durante mucho tiempo persiste ese sentimiento residual de no haber sido lo suficientemente bueno, como si lo ocurrido fuera culpa propia. Pese a que no es así, entenderlo cuesta muchas lágrimas. Cuando la otra persona te falta al respeto de esa forma y rompe el acuerdo que tenían, siempre es por decisión propia. Los errores son comprensibles, pero las mentiras y los engaños son actos deliberados que se hacen plenamente consciente de ello. Es por eso que, pese a la imagen que ella transmite ante el mundo, yo sé que no es una buena persona.

En la relación, mucho se habló de nuestros deseos de formar una familia, crecer juntos, apoyarnos y todas esas cosas que uno busca en pareja. Durante cinco años compartimos, en numerosas ocasiones, nuestros sentimientos, lo que nos dolía, lo que esperábamos, lo que queríamos, lo que no queríamos y lo que necesitábamos el uno del otro; y durante todo ese tiempo ella fue muy clara respecto al tema de las infidelidades. Siempre mantuvo que ella jamás toleraría eso y que sería incapaz de cometer algo así por su parte; que prefería hablar las cosas en caso de que no estuviera funcionando la relación y acabar en buenos términos, pero que engañar a la otra persona nunca sería una opción. Mucho ruido y pocas nueces.

También me parece que su orgullo ha de haber jugado un papel importante en todo esto, pues de alguna extraña manera le fue más fácil visualizarme en su mente como el "malvado", o el causante de esa situación (lo sé por la forma en que me trató en todos los meses posteriores a la separación). Estoy seguro de que ella piensa que yo la orillé a buscar refugio en los brazos de alguien más. Pero la verdad es que no es así; una persona con valores, lo demuestra con sus actos y afrontando la situación con veracidad, no actuando en las sombras. Como dicen por ahí, a cada árbol se le reconoce por el fruto que da.

Mi conclusión de toda esa experiencia, después de tres años de reflexión, es que mi conciencia está tranquila. Sé que no fui yo quien actuó mal, engañando y mintiendo. Sé que yo no rompí nuestro acuerdo, que mi corazón si es capaz de amar y ser genuino con el ser amado y eso me llena de orgullo. Mi corazón no está dañado pese a la traición y la tristeza que eso causó. Eso, para mi, es motivo de celebración. Particularmente, me siento muy bien conmigo mismo al día de hoy. De hecho, me gusta mucho más como soy ahora después de todo ese suceso del que he aprendido mucho. De ella, pienso que es una persona que miente y que nunca me quiso realmente, porque cuando quieres a alguien de verdad, no le faltas al respeto de esa manera. Ahora, ella no representa más que un feo recuerdo de alguien que me hizo mucho daño y que quisiera no haber conocido jamás, una mala persona. Me dolió mucho, si, pero ahora que puedo escribir de esto abiertamente, creo que es la señal más evidente de que todo eso está sanado y ha quedado atrás como una experiencia más. Es necesario mirar hacia adelante y seguir en el camino porque todavía tiene muchas sorpresas.


Una nueva esperanza.

Bueno, pues cual arcoiris que se dibuja en el firmamento cuando la tormenta ha pasado, Allison llegó a mi vida trayendo una armonía que añoraba desde hace mucho y que no pude encontrar jamás con Diana. 

Nuestras vidas, no obstante, ya se habían cruzado desde hace muchos años; desde la niñez (qué coincidencia). Nuestros padres han sido mejores amigos desde hace muchísimos años, cuando cursaban la carrera juntos allá en los 70's; y su amistad a través de los años nos llevó a toparnos en numerosas ocasiones, sobre todo cuando éramos niños. Desde entonces siempre la he percibido como una persona inteligente, gentil y muy dulce. Ahora sé que no me equivocaba en mis deducciones (😍). 

Me encanta en todos sus aspectos y me siento tan orgulloso de que ella, una buena persona, hermosa y honesta, sea quien me haya elegido como su compañero. Me gusta mucho la forma en que nos hemos ido redescubriendo y la pasión tan bonita que nos une. Tenemos casi tres años juntos y amo la relación que hemos construido y la confianza que hemos generado. Pese a que somos abrumadoramente distintos en gustos y opiniones, creo genuinamente que nos complementamos de una manera tan bella que me hace agradecer toda la tormenta anterior; sólo por el hecho de tener este presente que me gusta tanto. 

All is one, brindo por ti y por el camino al amor que estamos construyendo, porque si es posible.


Eventos importantes que también han transcurrido a lo largo de esos años.

- el sueño-
En el año 2015, cuando pasaba por aquel período complicado de mi vida, tuve un sueño muy extraño. En éste, me encontraba manejando en una carretera, de noche, cuando de pronto empecé a notar que el mismo carro me rebasaba por la izquierda una, y otra, y otra vez. No obstante, yo nunca pasaba al carro, por lo cual me parecía muy extraño que éste volviera a surgir del lado izquierdo tantas veces. Me sentía atrapado, como en un ciclo, lo cual quizás reflejaba la situación que estaba viviendo en aquel entonces. A la mañana siguiente escribí mi sueño, con ese sentimiento reflexivo, remanente. Tres años después, en 2018 tuve la oportunidad de filmar ese mismo sueño en un cortometraje que llamé "LAPON". El nombre lo acuñó un buen amigo mío, José Luis Vanegas, luego explicaré el origen de éste. No pretendo arruinar la historia contándola aquí. En caso de que algún lector esté interesado en ver el cortometraje, lo publicaré próximamente en este blog. Por mientras es suficiente decir que toda la experiencia de filmar un cortometraje, para un cinéfilo como yo, fue algo catártico. Me siento muy contento con el resultado final y muy orgulloso de haber cumplido uno de mis sueños. El producto es de buena calidad y ha sido elogiado con buenos comentarios por gente que conoce de cine. Soy muy feliz de haber tenido esta experiencia; literalmente, un sueño hecho realidad.

-el hogar-
Después de muchos años de buscar un lugar que pudiera reconocer como "mío" en este mundo, en 2020 compré mi casa. Es un lugar muy bonito y acogedor, que he ido construyendo poco a poco a mi gusto y comodidad. Me siento muy orgulloso de esto, porque me he demostrado que puedo lograr ese gran objetivo yo solo. Me siento seguro de mi mismo y de mis capacidades y agradezco infinitamente a la vida por ello.

-perseverancia-
Después de toda la locura que se vivió en 2020 tras el encierro masivo y mundial durante la pandemia de COVID-19, mi empresa, Acción Ambiental, empezó a crecer y a prosperar. Desde entonces hemos adquirido compropmisos y trabajo que nos garantiza una posición más firme en el mercado. Este proyecto (que próximamente cumplirá 15 años desde su inicio y del que publicaré muy pronto) me tiene muy orgulloso, pues es el resultado de varios años de ser constante, perseverante y muy estóico para trabajar. El esfuerzo y las ganas de todos estos años que se han invertido en este proyecto ya están dando frutos y brindo por ello.

-batalla-
En Septiembre de 2023 una de mis mejores amigas, Mar, sufrió un infarto cerebral, perdiendo algo de su capacidad cognitiva y motriz, lo cual me dejó muy triste, junto a todo mi grupo de amigos. Al día de hoy sigue recuperándose, como la gran guerrera que es, y me da muchísimo gusto ver que el avance ha sido muy bueno. Poco a poco ha ido recuperando su capacidad motriz y cognitiva, así como el habla. La quiero muchísimo y sé que podrá salir adelante de esto, pues es una persona fuerte y resiliente.

-adiós-
El 18 de julio de este año, falleció mi tío Jesús Francisco Mayoral Peña, dejando un vacío tremendo en todos sus familiares y amigos. Apasionado de la historia, ferviente fan de The Beatles y con una gran facilidad para las pláticas interesantes. Fue médico oftalmólogo de profesión y una buena persona; un hombre hecho a mano, amado por muchos, tanto familiares como amigos. Una de las personas más inteligentes que he conocido y con una gran calidad humana, siempre dispuesto a ayudar con una sonrisa.

Nunca me quiso cobrar una consulta.

Siempre lo voy a recordar con gran cariño. Su positiva influencia en mi vida me dió el amor por la historia y claro, mis queridos Beatles. Muchas gracias por tanto, tío. Ojalá hayas salido del Samsara.


Epílogo.

Me siento muy afortunado de poder estar aquí, hoy, y hacer una reflexión de todos esos eventos que le han dado rumbo a mi vida. Me siento muy orgulloso de saber de qué estoy hecho y de saber que puedo vencer las pruebas más duras y seguirme construyendo como la persona que quiero ser. Soy feliz de continuar en este viaje y me emociona mucho todo lo que pueda aprender en el futuro. Con felicidad y valor, sigo caminando.


León.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Canción perdida

Me encontré una canción que escribí en 2007, cuando todavía estaba estudiando la carrera. Se las comparto:

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Aveces tengo el deseo de contar las estrellas en el mar

junto a tu lado sólo conversar, así toda la eternidad

 

Y me siento un poco inseguro, al abrirte aquí mi corazón,

plasmado en estas palabras, que no tienen ni ritmo ni són.

 

Pensar en tí me hace imaginar mil historias y una más

Hoy sólo quiero tratar de expresar lo que me he puesto a pensar

 

Quiero verte a los ojos y que veas todo lo que soy

Que sepas que te quiero mucho y que alegras a mi corazón

 

Nos imagino en rojo carmesí y yo acostado junto a tí

Tu mera presencia me da tranquilidad y pone a esta canción a sonar

 

Me siento un poco inseguro, al abrirte aquí mi corazón

Plasmado en estas palabras, que no tienen ni ritmo ni són.

 

Quiero verte a los ojos y que veas todo lo que soy

Que sepas que te quiero un chingo, es lo que pretende esta canción

 

León. Julio 2007.

sábado, 26 de octubre de 2024

"All of them Witches"

He tenido muy pocas pesadillas a lo largo de mis 40 años de vida; o por lo menos son pocas las que logro recordar con claridad. Pero hay una cosa que todas han tendio en común: todas mis pesadillas tienen que ver con brujas. A continuación, me dispongo a narrar las tres pesadillas que más me han impactado a largo de los años.

La primer pesadilla.

La primera que recuerdo, la tuve hace muchos años. Yo todavía vivía en Barcelona con mis padres y creo recordar que mi hermana todavía no nacía, por lo que tal vez yo tendría unos 4 o 5 años de edad. Las particularidades que rodean mi historia son algo vagas después de tantos años, y muchos detalles se han perdido, pero intentaré plasmar aquí de la manera más clara, todo lo que recuerdo al respecto. No lo tengo muy claro, pero creo tener la idea de que esa noche mis padres habían salido a alguna reunión social y me dejaron encargado con una niñera; y creo recordar que fue ella la que me sugestionó con la idea de que si no me dormía temprano, vendría una bruja para llevarme lejos. No obstante, tengo las memorias de ese recuerdo muy difusas.

En mi sueño, me encontraba acostado en la cama de mis padres pero ellos no estaban ahí, yo estaba completamente solo en el cuarto. Entonces, se abrieron las puertas que daban al balcón del apartamento y entró por ahí una mujer de piel muy pálida y vestida completamente de negro. Su vestido tenía largos hilachos gruesos que colgaban de sus mangas y parecía que se movían por voluntad propia, semejando a los tentáculos de un pulpo. Al ver eso yo estaba paralizado y atónito, mi miedo incrementando a cada segundo. Cuando la mujer me vio, empezó a caminar hacia mi muy lentamente, haciendo unos movimientos muy extraños con sus manos, recuerdo que me daba la sensasión de que ella era como un titiritero moviendo sus dedos de manera extraña para controlarme. Inmóvil, mi desesperación aumentaba exponencialmente. Jamás podré olvidar la forma en que sus manos parecían tejer un hechizo sobre mi, impidiendo que pudiera moverme para escapar. Desperté llorando y muy confundido.

La segunda pesadilla.

Después de ese evento, la siguiente pesadilla que recuerdo, la tuve cuando tenía unos 7 u 8 años de edad. En el sueño, me encontraba en la casa de unos tíos jugando fútbol con mis primos; cuando de pronto, la pelota salió volando y cayó del otro lado de la cuadra. Muy entusiasmado, le dije a todos que iría a recuperar el balón y empecé a rodear la cuadra para ir en su búsqueda. Cuando llegué al lugar donde había caído la pelota, vi que ésta había quedado varada en el jardín frontal de una casa; y vi a una señora anciana que estaba regando sus plantas, el balón a unos pocos metros de ella. Frente al jardín, había una camioneta tipo van (como la de scooby doo, pero de color amarillo). Recuerdo muy claramente el sentimiento de intranquilidad que me invadía con cada paso que daba. Me acerqué con cautela para tomar la pelota y noté que la señora me clavó la mirada, penetrante y aguda; los ojos hundidos en las cuencas negruzcas. Soltó la manguera y empezó a mover las manos haciendo los mismos ademanes que la bruja de mi anterior sueño, semejando a un titiritero que jala las cuerdas para controlarme, como si yo fuera su juguete. No me podía mover, incluso empecé a sentir que, aunque intentaba correr, mis movimientos no surtían efecto y en vez de alejarme, parecía acercarme cada vez más. Recuerdo como se acercaba lentamente, paso a paso, moviendo sus manos de esa manera terrible y el sentimiento de ansiedad que me ahogaba. Momentos después, desperté de un salto, muy conmocionado y al borde del llanto.

La tercer pesadilla.

La última pesadilla que recuerdo la tuve cuando estaba estudiando la carrera en Guadalajara y es probablemente la más aterradora que he tenido. Corría el año 2006 o 2007, yo tendría unos 21 o 22 años de edad y vivía solo en un departamento ubicado en la Avenida Patria en Zapopan, Jalisco. Esa noche, mi sueño me llevó a la casa de mis padres en Hermosillo, Sonora, pero todo se veía extraño, como fuera de lugar. Como es común en los sueños, a veces las cosas no parecen tener mucho sentido. Pues en este caso, recuerdo que salí de mi cuarto y caminé por el pasillo que lleva a la sala, pasando por el cuarto de mi hermana, Laia; pero lo extraño fue que en el lugar en donde debía estar la puerta para entrar, no había nada, sólo una continuación más de la pared. No obstante, en el sueño yo sabía que ahí debería de haber estardo la puerta para entrar. Sin detenerme mucho a pensar en eso, continué caminando hasta la sala. Aquí, el lugar se empezaba a parecer más a la sala de casa de mis abuelos que vivían en La Paz, Baja California Sur; con los mismos muebles y la misma distribución. Era de noche y una luz pálida se derramaba por la ventana, formando la silueta de una persona en el suelo; cuando alcé la mirada, noté que era mi abuela, que se encontraba atónita mirando hacia afuera, inmóvil. Me acerqué lentamente a ella y, cuando toqué su hombro, se volvió contra mi con una mirada tan amenazante, que no puedo evitar sentir un escalofrío mientras escribo esto. Las cuencas negras, con la mirada aguda y penetrante, mostrando sus dientes de una forma horrible; y sus manos, sus manos haciendo los mismos ademanes que en mis sueños anteriores, paralizando cada músculo de mi cuerpo. El terror que sentí esa noche es una de las experiencias que jamás olvidaré en toda mi vida. 

No obstante, algo fue distinto en esta ocasión. Me encontraba paralizado, y mientras mi abuela se acercaba lentamente, con su mirada feroz y sus movimientos extraños (no puedo evitar comparar las similitudes con el sueño anterior), escuchaba una voz en mi cabeza que me decía "¡enfréntalo!" y "¡no huyas!". Así, con todo el temor acumulado, permanecí inmóvil, clavando mi mirada de vuelta en la de ella, sin apartarla ni un sólo segundo, los huesos helados del miedo. No quiero, estimado(a) lector(a), que esto que describo se entienda como que "estaba enfrentando a la pesadilla de una manera valerosa" o que "logré vencer al miedo", no. El terror que sentí en ese momento me marcó hasta el alma, lo sé; pero el no apartar mi mirada creo que me dio un entendimiento más íntimo del miedo. Me ayudó a entenderlo y a reflexionar sobre él. Es después de eso, años después, cuando uno reflexiona sobre estas cosas, que uno puede vencer el miedo y avanzar. En aquel momento, me desperté de súbito, llorando y temblando. Recuerdo que le llamé a mi madre, de madrugada para contarle mi pesadilla y escuchar su voz. Oirla por el teléfono me brindó una calma muy grande. 

Conclusión.

Bien, pues he aquí las tres pesadillas que recuerdo con más claridad o que más me han marcado en mi vida, hasta el momento. He tenido otras, claro, pero todas son muy similares o las recuerdo más vagamente. Por último, quiero aclarar que quiero mucho a mi abuelita y que jamás le tuve miedo estando despierto (LOL). Siempre fue muy buena conmigo.