Creo que el concepto de éxito es algo muy subjetivo, pues lo que para unos puede parecer asombroso o excitante, para otros puede parecer superfluo e insípido. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos, trata de estandarizar dicho concepto, así como muchos otros (como la belleza, por ejemplo) para favorecer el sistema económico que nos rige. El capitalismo necesita consumidores para que se siga manteniendo; y éstos, mientras más rápido consuman es mejor. Por eso se crean "necesidades" que
ni en lo más mínimo son indispensables para la vida, pero que propician la conducta que se busca en los individuos. Una forma de hacer esto es crear la expectativa de éxito, que satisface el ego de las personas, así como su necesidad de aceptación por los demás. De esta manera el mercado nos enseña a medir nuestras "victorias" según sus estándares, muchas veces enfocado a qué tantas cosas posee uno (mientras más cara la marca, mejor), así como el estilo de vida que se lleva (los restaurantes que se visitan o los clubes nocturnos que se frecuentan, por ejemplo).
Una gran parte del sistema social en el que nos desenvolvemos gira en torno a éstas necesidades del mercado, incluso la educación que se imparte en las escuelas. Ésta se encuentra enfocada en crear a gente que produzca y gente que consuma; y con frecuencia se dejan de lado algunos tópicos importantes como la filosofía, el arte, la ética, la moral y el humanismo, por enfocarse a materias como matemáticas, química, física, etc., ya que el empleo de éstas es necesario para optimizar la producción de bienes y servicios. No pretendo, estimado lector, disminuir la importancia de este tipo de clases, pues evidentemente me parecen necesarias como una herramienta para conocer nuestro entorno y aprender a medir y predecir lo que sucede en éste; a lo que me refiero es a que la educación debería (desde mi punto de vista) estar más enfocada a los sujetos como tal, de una manera más individual y
más especializada en cada persona. No todos comparten los mismos intereses ni tienen las mismas facilidades para ciertos temas, eso está claro; pero entonces ¿por qué es necesario enseñarles lo mismo a todos? Esto termina mellando en la moral y la autoestima de muchos jóvenes, pues se frustran por no presentar los resultados que se esperan de ellos. Esto trae la consecuencia de gente infeliz, que por lo general busca refugio en el consumismo. Como un dato curioso: el ciudadano americano promedio, consume más del doble de lo que se consumía hace 50 años.
¿No sería mejor enseñar a cada quien a que busque lo que verdaderamente desea y seguir sus sueños? Ya puedo ver llegar algunas preguntas de "
¿cómo vas a saber qué desea cada quien?" Pues la verdad es que no lo se, pero creo que de eso se trata todo esto: de
que cada quien conozca cual es su sueño y que lo persiga.
Me asusta en demasía la idea de un mundo en el que el principal enfoque es
producir y consumir. Tenemos
verdaderas necesidades que muchas veces dejamos de lado por servir a ese plan maestro orquestado por la avaricia económica de algunas empresas y gobiernos. ¿No es curioso que somos la única especie que tiene que pagar para vivir en el planeta?
En 1955, Victor Lebow, consultor de marketing del gobierno de Estados Unidos expresó en el Journal of Retailing: "
Nuestra enorme economía productiva demanda que hagamos del consumismo un estilo de vida, que convirtamos el uso y la adquisición de bienes, en un ritual y que busquemos nuestra satisfacción espiritual y nuestra satisfacción del ego por medio del consumo. Necesitamos que se consuman, reemplacen y se descarten los productos a un nivel cada vez más acelerado".
Aquí dejo el vínculo al Journal (en inglés). En pocas palabras, mientras más rápido consuma una persona, mejor. ¿Y qué mejor manera de fomentar la adquisición de bienes que haciendo éstos menos duraderos? Este ritmo de vida no es sustentable, ni para nosotros como especie, ni para el equilibrio de la vida en el planeta, pues los recursos se agotan día a día. Este modelo económico americano se emula en la gran mayoría de los países y eso es precisamente lo que me preocupa.
Me parece sumamente alarmante la situación anterior y por si fuera poco, el consejo de asesores de economía del presidente Eisenhower estableció en la década de los 50's que el objetivo último de la economía estadounidense es
producir más bienes de consumo. ¿O sea que no es necesario procurar una educación de calidad, una salud digna, seguridad pública o viviendas seguras para sus habitantes? ¿Lo que necesitan es producir más bienes de consumo? Me parece evidente que el factor más importante de una sociedad se está dejando de lado en estas declaraciones, y este es
la gente.
La gente feliz no consume tanto como la gente infeliz. Quien se siente completo, no siente la "necesidad" de algo tan efímero como comprar porque ya no necesita nada. Al capitalismo no le sirven las personas felices; por el contrario, necesita personas insatisfechas para que sigan contribuyendo a la causa de seguir manteniendo el mercado. Los sentimientos de los individuos, sus sueños y aspiraciones, su culminación y su realización no son importantes para el sistema económico que gobierna las sociedades. Cada día aumenta la necesidad de comprar más y más cosas, pero no tenemos tiempo para nosotros mismos, ni para disfrutar de lo que hacemos y lo que amamos. Estamos demasiado ocupados buscando cómo generar ingresos que nos olvidamos de lo que realmente es importante,
la felicidad.
Con todo esto que menciono, quiero concluir invitando a quienes acostumbran visitar este blog, a que consideren replantear sus hábitos de consumo. Creo que es necesario buscar la felicidad, seguir los sueños de cada quien. El valor de uno
no está en el poder adquisitivo. El poder del consumismo ha mellado las definiciones más básicas del ser humano y por ello los invito a replantear los ideales que persiguen. No necesitan de tantas cosas para ser felices. Yo entiendo que vivimos en una sociedad y que el consumo es necesario dentro de ésta, eso es evidente; lo que propongo es definir su propio camino a la felicidad, no dejarse llevar por esos estándares mencionados anteriormente y determinar qué cosas necesitan y qué cosas no necesitan. Esta es una invitación a ver la vida con otros ojos, con
sus mismos ojos, sin el velo que nos presenta el mercado que vemos día con día. Necesitamos más personas felices, no más productos ni más consumo. Necesitamos ser felices, pues sólo existe éste instante, y nuestro paso consciente por el cosmos no es ni un suspiro en el andar del tiempo. Aprovéchenlo.
Como en todas mis publicaciones, sus comentarios son bienvenidos.