sábado, 30 de mayo de 2015

El majestuoso Grifo

En el antiguo Egipto y la región que ahora comprende a Eurasia, existía la creencia mitológica de una criatura que tenía el cuerpo y la cola de león y la cabeza, patas y alas como las de un águila. Este híbrido simbolizaba el poder, la inteligencia y la sabiduría, pues tenía la fuerza y la fiereza del león, pero la vista y la habilidad de volar como un águila. Con frecuencia era considerado como un guardián de poderes divinos y representaba la necesidad de alguien de comunicarse inteligentemente con los demás.

Bien, pues hace un par de noches tuve un sueño muy particular en el que me encontraba en casa de mis abuelos en la bella ciudad de La Paz, Baja California. Muchos veranos y navidades de mi infancia los pasé en esta casa, así que le guardo un cariño muy especial. En mi sueño, me encontraba en el patio trasero con mi abuelo, Máximo Alonso, fallecido ya hace cuatro años, y estábamos buscando algo que no recuerdo exactamente qué era, pero tengo la idea de que era un gato. De pronto, del cielo descendió una criatura bastante extraña; tenía el cuerpo en forma de león, pero estaba cubierto de plumas blancas que brillaban con el sol, tenía cuatro patas que se parecían a las de un águila, así como su cabeza y sus alas, también blancas. Algo que me llamó mucho la atención fue que en las plumas que adornaban su cabeza, había una especie de cristales tornasol que cambiaban de color con la luz y que asemejaban una corona que se posaba magníficamente y me asombraba. Entonces, le pregunté a mi abuelo si aquella criatura era un ave extraña, a lo que me contestó: "Si, muy pocas personas tienen la suerte de verla". Yo estaba anonadado observando la majestuosidad de aquel ente, mientras éste se paseaba frente a nosotros, despreocupadamente. Por unos instantes, pensé que se asustaría al ver nuestra presencia y que huiría rápidamente, pero parecía sentirse bastante seguro estando ahí. La criatura y yo nos miramos un momento y luego entramos todos a la casa. Luego me fui a lavar los dientes con mi abuelo y no recuerdo con exactitud qué pasó después, pero eso es lo más interesante del sueño.

La curiosidad me llevó a investigar sobre la interpretación de este sueño y encontré lo siguiente:
  • Soñar con un Grifo simboliza los aspectos positivos del cambio. Se posee el poder físico y la estabilidad del león, así como la visión, espíritu y atención del águila. Si se está pasando por un periodo difícil de transición, hay que tener la confianza de que se saldrá adelante con la fortaleza de uno mismo.
  • En los sueños, el Grifo representa un arquetipo de guardián de poderes divinos.
  • Combinando las cualidades de sabiduría y valentía, emocionalmente, en los sueños el Grifo defiende el derecho a expresarse bien y a actuar correctamente.
  • En los sueños, el Grifo representa un emblema de fuego y aire combinados, y puede representar la necesidad de expresarse inteligentemente.
  • El Grifo en los sueños puede representar noticias de tierras lejanas o viajes a tierras distantes.
Sus opiniones y comentarios nutren las entradas de este blog, así que son siempre bienvenidos a comentar.

domingo, 24 de mayo de 2015

Romance

Hoy en día, generalmente se tiene la idea de que el romance o romanticismo se refiere al amor que se tiene a una pareja: lleno de miradas melosas y palabras embelesadas con miel. Claro que una gran parte de la idea del romance tiene que ver con eso, pero no lo es todo. Probablemente Hollywood es el principal partícipe en la creación de esta concepción tan sesgada del romanticismo, pero estoy seguro de que hay algo más detrás de eso, algo más complejo.

Me parece que el romanticismo es más como un estado de admiración y fascinación por la vida misma, como también por alguna cosa, persona, situación o tiempo (sea real o ficticio). Creo que esto que menciono viene implícito en el carácter de las personas, pues no se trata de algo momentáneo como estar triste, contento o aburrido; uno vive el romance a cada momento. Es una sed de curiosidad, muy similar al enamoramiento y que no conoce límites. Cuando se vive en este estado, es como si dentro de uno (aproximadamente entre el pecho y el estómago) habitaran al mismo tiempo muchas emociones entretejidas. Entre las que puedo mencionar en este momento están el asombro, el deleite, la simpatía, la añoranza y el enamoramiento, todo esto conjugado con un toque de nostalgia y una pizca de ansiedad.

Así, los intereses se vuelven obsesiones y la imaginación revolotea por todas partes, brindando panoramas e historias, como cuando uno es flechado por Cupido la primera vez.

Este sentimiento del que hablo siempre ha estado presente en mi, así que creo que soy un romántico. Con esto no pretendo decir que soy cursi, lo que pasa es que soy muy curioso y me asombro fácilmente. Desde que tengo memoria he experimentado una gran fascinación por la vida, por entender cómo funciona ésta y por conocerla cada vez más. Me intriga a sobremanera la vastedad del cosmos y todo lo que puede haber en éste, así como también me seducen las olas del mar junto con el viento; como también me deslumbro con la historia y sus múltiples personajes tan interesantes; así mismo, me encanta presenciar la imaginación humana en acción y me fascinan las conversaciones trascendentales, esas pláticas interesantes que suceden en pocas ocasiones y que lo dejan a uno con ese sentimiento de haber crecido; sin olvidar, claro, cómo me maravillo con la naturaleza en toda su majestuosidad. Son tantas las cosas que me atraen que es difícil englobarlas todas.

A veces no sé por qué escribo todas estas cosas en lugar de guardármelas. Tal vez espero que algún día mis hijos las lean y conozcan cómo era su papá.

Los comentarios son siempre bienvenidos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

A quemar las naves

Una lágrima prudente recorre tu pecho.
Enmascarada con una sonrisa,
resbala por los años viejos.

Impaciente, la espero.
Veo cómo llega a tu corazón.
Como un niño me veo,
con temor y sin razón.
Tu tierra, ahora yerma
la cultivé hace tantos ayeres
no da frutos hoy, todo lo que siembro muere.

Besos de polvo, manos de hielo;
caricias perdidas, miradas de anhelo.
Una hoja seca baila sola con el viento
deriva en azares, esperanzas y deseos.

¿Qué trueque o cambio puedo ofrecer
para tener tu confianza del amanecer?

Los sueños se disuelven y las tardes se marchitan
amarga es las hora en que tu imagen me visita.

Te resuelves sin pensar, que lo mejor sería quemar
las naves que un día a mí te hicieron llegar.

Pero una promesa nos hizo el firmamento
la selló en la tormenta, con la luna y el viento
¿Acaso no recuerdas que me conoces desde antaño?
¿Será que ya olvidaste lo que tanto nos juramos?

                                                                                           -- León.

sábado, 9 de mayo de 2015

9 de mayo

Mayo es un mes muy bonito. Probablemente empata, en mi categoría de gustos, con el mes de octubre; no lo digo sólo porque es el mes de mi cumpleaños, sino por las lunas tan hermosas que podemos apreciar, el clima tan agradable que alberga y obviamente Halloween, con todos sus monstruos y películas de terror (que me encantan). Mayo por otra parte, me gusta porque tiene, en mi opinión, los atardeceres más bonitos que podemos apreciar en todo el año, la temperatura es muy agradable y en el ambiente se respira una vibra diferente. Recuerdo que cuando estaba en la secundaria, en este mes me sentía distinto, me sentía capaz de lograr lo que sea, y por lo general muchas cosas buenas ocurrían en estas fechas.

Me encantaba aquel sentimiento jovial y aquella seguridad del mes de mayo.

De igual manera, fue un 9 de mayo de hace 15 años cuando una mañana como ésta, mientras me encontraba en la escuela me topé con Nohemí. La química que había entre nosotros era evidente, así que decidimos escaparnos de algunas clases (algo usual en mi, hehe) para irnos a caminar juntos un rato. Así, llegamos a las bancas de espectadores del campo de béisbol de la escuela, un lugar retirado. Yo llevaba unos tenis VANS, un pantalón de mezclilla color claro (roto, en honor a Nirvana) y una camisa Adidas de color verde (en honor a KoRn, que me gustaba mucho en ese entonces); ella llevaba unos tenis morados (que me encantaban), un pantalón mezclilla color fuerte y una camiseta negra que tenía plasmadas en la espalda unas alas de mariposa. Cabe mencionar que a lo largo de nuestro noviazgo (como supongo que ha de ser común en todos) la melosidad nos llevó a inventarnos nombres y personajes. Yo era su duende y ella era mi mariposa.

Estuvimos conversando bastante sobre nuestros gustos musicales, nuestros deseos y expectativas de la vida. Yo estaba algo nervioso, creo que comenté hace algunas entradas, que siempre me ha dado algo de miedo hablar con las mujeres por las que siento algo. Así, en un momento de la conversación, yo me acosté en las bancas, mientras que ella le daba la espalda al campo de béisbol, viéndome a mi. Entonces, le dije: "tengo que decirte algo, pero estoy nervioso... es algo que hace mucho que no le digo a alguien..."; supongo que ella ya sabía de qué se trataba aquel momento, pues su característica sonrisa lo evidenciaba. Unos instantes después le dije: "¿quieres ser mi novia?" y los momentos siguientes no paré de temblar, entre risas y ademanes nerviosos. Su sonrisa... jamás olvidaré aquella sonrisa que me hacía perderme y olvidarme de todo. Su silencio prolongado hizo todo mucho más cómico. Después de unos minutos... "si". En aquel momento, como en el de nuestro encuentro, no teníamos idea de lo que el destino nos tenía preparado, sólo eramos un par de adolescentes enamorados y soñadores. Así, sellamos nuestras vidas con un beso y regresamos a clases. Mi sonrisa infalible duró varios días, como la de ella.

Ocho años más tarde, este mismo día, le pediría a aquella muchacha, a la orilla de la playa y con el sol menguante como testigo, que se convirtiera en mi esposa un año después (es decir, 9 años después de conocernos).

¡Ah! ¡el 9 de mayo! Creo que considero esta fecha más importante que mi cumpleaños.

domingo, 3 de mayo de 2015

El sistema capitalista

Creo que el concepto de éxito es algo muy subjetivo, pues lo que para unos puede parecer asombroso o excitante, para otros puede parecer superfluo e insípido. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos, trata de estandarizar dicho concepto, así como muchos otros (como la belleza, por ejemplo) para favorecer el sistema económico que nos rige. El capitalismo necesita consumidores para que se siga manteniendo; y éstos, mientras más rápido consuman es mejor. Por eso se crean "necesidades" que ni en lo más mínimo son indispensables para la vida, pero que propician la conducta que se busca en los individuos. Una forma de hacer esto es crear la expectativa de éxito, que satisface el ego de las personas, así como su necesidad de aceptación por los demás. De esta manera el mercado nos enseña a medir nuestras "victorias" según sus estándares, muchas veces enfocado a qué tantas cosas posee uno (mientras más cara la marca, mejor), así como el estilo de vida que se lleva (los restaurantes que se visitan o los clubes nocturnos que se frecuentan, por ejemplo).

Una gran parte del sistema social en el que nos desenvolvemos gira en torno a éstas necesidades del mercado, incluso la educación que se imparte en las escuelas. Ésta se encuentra enfocada en crear a gente que produzca y gente que consuma; y con frecuencia se dejan de lado algunos tópicos importantes como la filosofía, el arte, la ética, la moral y el humanismo, por enfocarse a materias como matemáticas, química, física, etc., ya que el empleo de éstas es necesario para optimizar la producción de bienes y servicios. No pretendo, estimado lector, disminuir la importancia de este tipo de clases, pues evidentemente me parecen necesarias como una herramienta para conocer nuestro entorno y aprender a medir y predecir lo que sucede en éste; a lo que me refiero es a que la educación debería (desde mi punto de vista) estar más enfocada a los sujetos como tal, de una manera más individual y más especializada en cada persona. No todos comparten los mismos intereses ni tienen las mismas facilidades para ciertos temas, eso está claro; pero entonces ¿por qué es necesario enseñarles lo mismo a todos? Esto termina mellando en la moral y la autoestima de muchos jóvenes, pues se frustran por no presentar los resultados que se esperan de ellos. Esto trae la consecuencia de gente infeliz, que por lo general busca refugio en el consumismo. Como un dato curioso: el ciudadano americano promedio, consume más del doble de lo que se consumía hace 50 años.

¿No sería mejor enseñar a cada quien a que busque lo que verdaderamente desea y seguir sus sueños? Ya puedo ver llegar algunas preguntas de "¿cómo vas a saber qué desea cada quien?" Pues la verdad es que no lo se, pero creo que de eso se trata todo esto: de que cada quien conozca cual es su sueño y que lo persiga.

Me asusta en demasía la idea de un mundo en el que el principal enfoque es producir y consumir. Tenemos verdaderas necesidades que muchas veces dejamos de lado por servir a ese plan maestro orquestado por la avaricia económica de algunas empresas y gobiernos. ¿No es curioso que somos la única especie que tiene que pagar para vivir en el planeta?

En 1955, Victor Lebow, consultor de marketing del gobierno de Estados Unidos expresó en el Journal of Retailing: "Nuestra enorme economía productiva demanda que hagamos del consumismo un estilo de vida, que convirtamos el uso y la adquisición de bienes, en un ritual y que busquemos nuestra satisfacción espiritual y nuestra satisfacción del ego por medio del consumo. Necesitamos que se consuman, reemplacen y se descarten los productos a un nivel cada vez más acelerado". Aquí dejo el vínculo al Journal (en inglés). En pocas palabras, mientras más rápido consuma una persona, mejor. ¿Y qué mejor manera de fomentar la adquisición de bienes que haciendo éstos menos duraderos? Este ritmo de vida no es sustentable, ni para nosotros como especie, ni para el equilibrio de la vida en el planeta, pues los recursos se agotan día a día. Este modelo económico americano se emula en la gran mayoría de los países y eso es precisamente lo que me preocupa.

Me parece sumamente alarmante la situación anterior y por si fuera poco, el consejo de asesores de economía del presidente Eisenhower estableció en la década de los 50's que el objetivo último de la economía estadounidense es producir más bienes de consumo. ¿O sea que no es necesario procurar una educación de calidad, una salud digna, seguridad pública o viviendas seguras para sus habitantes? ¿Lo que necesitan es producir más bienes de consumo? Me parece evidente que el factor más importante de una sociedad se está dejando de lado en estas declaraciones, y este es la gente.

La gente feliz no consume tanto como la gente infeliz. Quien se siente completo, no siente la "necesidad" de algo tan efímero como comprar porque ya no necesita nada. Al capitalismo no le sirven las personas felices; por el contrario, necesita personas insatisfechas para que sigan contribuyendo a la causa de seguir manteniendo el mercado. Los sentimientos de los individuos, sus sueños y aspiraciones, su culminación y su realización no son importantes para el sistema económico que gobierna las sociedades. Cada día aumenta la necesidad de comprar más y más cosas, pero no tenemos tiempo para nosotros mismos, ni para disfrutar de lo que hacemos y lo que amamos. Estamos demasiado ocupados buscando cómo generar ingresos que nos olvidamos de lo que realmente es importante, la felicidad.

Con todo esto que menciono, quiero concluir invitando a quienes acostumbran visitar este blog, a que consideren replantear sus hábitos de consumo. Creo que es necesario buscar la felicidad, seguir los sueños de cada quien. El valor de uno no está en el poder adquisitivo. El poder del consumismo ha mellado las definiciones más básicas del ser humano y por ello los invito a replantear los ideales que persiguen. No necesitan de tantas cosas para ser felices. Yo entiendo que vivimos en una sociedad y que el consumo es necesario dentro de ésta, eso es evidente; lo que propongo es definir su propio camino a la felicidad, no dejarse llevar por esos estándares mencionados anteriormente y determinar qué cosas necesitan y qué cosas no necesitan. Esta es una invitación a ver la vida con otros ojos, con sus mismos ojos, sin el velo que nos presenta el mercado que vemos día con día. Necesitamos más personas felices, no más productos ni más consumo. Necesitamos ser felices, pues sólo existe éste instante, y nuestro paso consciente por el cosmos no es ni un suspiro en el andar del tiempo. Aprovéchenlo.

Como en todas mis publicaciones, sus comentarios son bienvenidos.