viernes, 16 de octubre de 2015

La traición.

Este es un fragmento de un guion que estoy escribiendo. Espero lo disfruten. Como siempre, los comentarios son siempre bienvenidos.



LA TRAICIÓN
EXT. DESIERTO - ATARDECER

En PRIMER PLANO. Un hombre de aproximadamente 40 años de edad yace en el piso desértico ante lo que parecen ser las faldas de una montaña. Entre la maleza que se encuentra a su alrededor se filtran los últimos rayos de sol del día. Su rostro muestra dolor y su respiración es agitada. Se puede escuchar el sonido de una pala cavando a unos metros de distancia.

TILT hacia abajo. El hombre se encuentra herido en el vientre por lo que parece ser una bala. Está sangrando mucho. Su indumentaria, que incluye botas de cuero, sugiere la idea de que es un vaquero. Su sombrero se encuentra a un metro de él, en el piso. Su nombre es EVERETH MARSHALL.

EVERETH MARSHALL:
Maldito seas, SENTENZA. Eres un
traidor y el infierno guardará un
lugar muy especial para tí.

PANEO. A unos metros de EVERETH se encuentra un hombre más joven que él, cavando en la tierra desesperadamente. No parece importarle lo que dice el herido. Un par de caballos se encuentran tranquilos a unos cuantos metros de donde están ellos.

Luego de unos instantes se escucha que la pala golpea algo que suena como madera. Se escucha cansado al hablar.

SENTENZA:
Bien, mi querido amigo... dentro de
muy poco tiempo ya no tendrás que
pensar más en mi. Estás acabado y
pronto morirás. Lo que digas ahora
ya no tiene importancia.

Se seca el sudor de la frente con un paño. Acto seguido remueve la tierra de alrededor de lo que parece ser un cofre. Con algo de trabajo, logra retirar el cofre del hoyo en el suelo.

EVERETH MARSHALL:
Ese oro está maldito, SENTENZA. ¿No
lo ves? ¡Mira en qué te ha
convertido! Yo confié en ti... para
deshacernos de él.

SENTENZA:
Lo único en lo que me ha convertido
este oro es en un hombre más rico,
EVERETH. Pero tu no vivirás para
verlo.

Mientras mucita las últimas palabras, debido al esfuerzo que emplea en arrastrar el cofre, toma la pala una vez más y se sienta en el piso. Trata de tomar la respiración una vez más. Después de unos segundos se incorpora nuevamente y toma una cantimplora que esta cerca del hoyo que hizo en la tierra. Se humedece las manos y se las lleva al pecho y a la cara para tratar de refrescarse. Sorbe unos tragos y luego le arroja la cantimplora al convaleciente de EVERETH.

SENTENZA:
Toma, la vas a necesitar.

EVERETH no presta atención a la cantimplora. Mira ferozmente a su verdugo y mientras sigue perdiendo sangre le dice, tosiendo:

EVERETH MARSHALL:
Ese oro lo enterró el mismo diablo,
SENTENZA. Nadie ha vivido lo
suficiente para hacerse una vida
con él. Si te lo llevas morirás
como muchos antes lo han hecho. ¿Ya
olvidaste lo que le sucedió a tu
hermano?

SENTENZA:
Mi hermano era un imbécil y era
débil. Yo planeo irme a Nueva
Orleans, lejos de aquí y empezar
una vida nueva, donde nadie me
conozca.

EVERETH MARSHALL:
No sabes lo que dices. Nunca
llegarás ahí. Pero estás muy ciego
para verlo ahora.

SENTENZA:
Lo que digas no cambia las cosas.

SENTENZA toma el cofre y con algo de esfuerzo logra subirlo y asegurarlo al lomo de uno de los caballos. Monta con agilidad el otro y regresa brevemente a donde yace el moribundo EVERETH. Lo contempla por unos momentos en sus últimos instantes de vida y sin emitir palabra alguna, hace un gesto de reverencia con su sombrero y emprende marcha hacia el este, perdiéndose en la lejanía.

EVERETH, al cabo de unos minutos exhala su último aliento, perdiendo la vida con el último rayo del sol.

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