Este es un fragmento de un guion que estoy escribiendo. Espero lo disfruten. Como siempre, los comentarios son siempre bienvenidos.
LA TRAICIÓN
EXT. DESIERTO - ATARDECER
En PRIMER PLANO. Un hombre de aproximadamente 40 años de edad
yace en el piso desértico ante lo que parecen ser las faldas de una montaña.
Entre la maleza que se encuentra a su alrededor se filtran los últimos rayos de
sol del día. Su rostro muestra dolor y su respiración es agitada. Se puede escuchar
el sonido de una pala cavando a unos metros de distancia.
TILT hacia abajo. El hombre se encuentra herido en el vientre
por lo que parece ser una bala. Está sangrando mucho. Su indumentaria, que
incluye botas de cuero, sugiere la idea de que es un vaquero. Su sombrero se
encuentra a un metro de él, en el piso. Su nombre es EVERETH MARSHALL.
EVERETH MARSHALL:
Maldito seas,
SENTENZA. Eres un
traidor y el infierno
guardará un
lugar muy especial
para tí.
PANEO. A unos metros de EVERETH se encuentra un hombre más joven
que él, cavando en la tierra desesperadamente. No parece importarle lo que dice
el herido. Un par de caballos se encuentran tranquilos a unos cuantos metros de
donde están ellos.
Luego de unos instantes se escucha que la pala golpea algo que
suena como madera. Se escucha cansado al hablar.
SENTENZA:
Bien, mi querido
amigo... dentro de
muy poco tiempo ya no
tendrás que
pensar más en mi.
Estás acabado y
pronto morirás. Lo
que digas ahora
ya no tiene
importancia.
Se seca el sudor de la frente con un paño. Acto seguido remueve
la tierra de alrededor de lo que parece ser un cofre. Con algo de trabajo,
logra retirar el cofre del hoyo en el suelo.
EVERETH MARSHALL:
Ese oro está maldito,
SENTENZA. ¿No
lo ves? ¡Mira en qué
te ha
convertido! Yo confié
en ti... para
deshacernos de él.
SENTENZA:
Lo único en lo que me
ha convertido
este oro es en un
hombre más rico,
EVERETH. Pero tu no
vivirás para
verlo.
Mientras mucita las últimas palabras, debido al esfuerzo que
emplea en arrastrar el cofre, toma la pala una vez más y se sienta en el piso.
Trata de tomar la respiración una vez más. Después de unos segundos se
incorpora nuevamente y toma una cantimplora que esta cerca del hoyo que hizo en
la tierra. Se humedece las manos y se las lleva al pecho y a la cara para
tratar de refrescarse. Sorbe unos tragos y luego le arroja la cantimplora al
convaleciente de EVERETH.
SENTENZA:
Toma, la vas a necesitar.
EVERETH no presta atención a la cantimplora. Mira ferozmente
a su verdugo y mientras sigue perdiendo sangre le dice, tosiendo:
EVERETH MARSHALL:
Ese oro lo enterró el
mismo diablo,
SENTENZA. Nadie ha
vivido lo
suficiente para
hacerse una vida
con él. Si te lo
llevas morirás
como muchos antes lo
han hecho. ¿Ya
olvidaste lo que le
sucedió a tu
hermano?
SENTENZA:
Mi hermano era un
imbécil y era
débil. Yo planeo irme
a Nueva
Orleans, lejos de
aquí y empezar
una vida nueva, donde
nadie me
conozca.
EVERETH MARSHALL:
No sabes lo que
dices. Nunca
llegarás ahí. Pero
estás muy ciego
para verlo ahora.
SENTENZA:
Lo que digas no
cambia las cosas.
SENTENZA toma el cofre y con algo de esfuerzo logra subirlo y
asegurarlo al lomo de uno de los caballos. Monta con agilidad el otro y regresa
brevemente a donde yace el moribundo EVERETH. Lo contempla por unos momentos en
sus últimos instantes de vida y sin emitir palabra alguna, hace un gesto de
reverencia con su sombrero y emprende marcha hacia el este, perdiéndose en la
lejanía.
EVERETH, al cabo de unos minutos exhala su último aliento, perdiendo
la vida con el último rayo del sol.
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