miércoles, 13 de mayo de 2015

A quemar las naves

Una lágrima prudente recorre tu pecho.
Enmascarada con una sonrisa,
resbala por los años viejos.

Impaciente, la espero.
Veo cómo llega a tu corazón.
Como un niño me veo,
con temor y sin razón.
Tu tierra, ahora yerma
la cultivé hace tantos ayeres
no da frutos hoy, todo lo que siembro muere.

Besos de polvo, manos de hielo;
caricias perdidas, miradas de anhelo.
Una hoja seca baila sola con el viento
deriva en azares, esperanzas y deseos.

¿Qué trueque o cambio puedo ofrecer
para tener tu confianza del amanecer?

Los sueños se disuelven y las tardes se marchitan
amarga es las hora en que tu imagen me visita.

Te resuelves sin pensar, que lo mejor sería quemar
las naves que un día a mí te hicieron llegar.

Pero una promesa nos hizo el firmamento
la selló en la tormenta, con la luna y el viento
¿Acaso no recuerdas que me conoces desde antaño?
¿Será que ya olvidaste lo que tanto nos juramos?

                                                                                           -- León.

1 comentario:

  1. No hay nada más triste que desear revivir el amor... la muerte es muerte también en el amor :(.

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