Era una madrugada fría y el manto del sopor se veía en la lejanía
Entonces decidí, con fuerte convencimiento, que pasare lo que pasare me iría con el viento
Y mientras sembraba mis semillas decidí, tomar el tiempo de pasearme por ahí
Fortuito el destino que mi viaje tomó, cuando de pronto a un espejo este me llevó
Curiosos los ojos con que este miró, extraña la hora en que esto ocurrió
¡El espejo, el espejo, de pronto se abrió! Y un yo, igual a mi, de pronto salió
Nos miramos, me miró, lo miré y me quedé contemplando a ese sujeto con mi misma piel
Algo insólito ocurrió pues sin palabras me habló y me dijo en tono serio y sonriendo a la vez
“Yo soy tú y tú eres yo y no lo puedes cambiar; ahora sabes quien manda, no lo vayas a olvidar”
Anonadado me quedé y sólo pude responder con mi cara de asombro y un leve “está bien”
y así fue como conocí a ese peculiar ser y no hay mucho qué hacer, pues ahora vive en mí.
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