lunes, 14 de junio de 2010

¡Qué difícil!

Seguir los sueños íntegramente muchas veces exige no ser lo que los demás esperan de uno. Qué difícil, porque vivimos en una sociedad en la cual, querramos o no, debemos interactuar con los demás. Es muy raro que alguien haga su propia ropa, cultive sus propios alimentos, crie sus propios animales, etc etc etc...

Sinceramente, ¿Por qué debemos trabajar? ¿Casarnos? ¿Tener familia? ¿Cortarnos el cabello? ¿Y hacer todo lo que se espera que hagamos?

La respuesta no es: Porque es lo que se ha estado haciendo durante generaciones. NO. Jamás.

Creo más bien que lo que debemos hacer es conocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Saber escuchar a nuestro corazón y dedicarnos a ser felices. Espero, estimado lector, que no esté confundiendo mis palabras con una "desobligación caótica, anárquica y total" de las cosas, no. Por el contrario, sólo intento motivar la reflexión. La inactividad, el ocio y la pereza no son naturales del hombre, más bien son una idea muy bien vendida de éxito, comodidad y regocijo. El ser humano es activo por naturaleza, porque si no, se muere.

De la misma forma en que nosotros desechamos la basura y las cosas que no nos sirven, si nosotros no le somos útiles al mundo y a la vida, seremos desechados.

No creo que esté bien actuar o hacer ciertas cosas únicamente por tradición. Es mejor cuestionar el fin que se persigue. Por ejemplo, si no se siente una pasión desbordante o un interés desmesurado por las Leyes o la Medicina, creo que es inútil estudiarlas.

Pocas son las personas que conozco que están persiguiendo sus sueños. ¿Qué tiene de malo hacer lo que uno quiere hacer?

Sin agraviar a mis queridísimos (y escasos) lectores (you know who you are!). Me llama la atención ver algunas carreras sobresaturadas con alumnos, como Comunicación, Administración de Empresas o Derecho. ¿Realmente a tantas personas les apasiona lo mismo? ¿o más bien será que muchos de ellos no se han atrevido a cuestionarse lo que les comanda su corazón? O peor aún, que sabiéndolo, lo ignoran y deciden dejarlos de lado.

La finalidad que tienen estas líneas no es otra que alentar a quien se atreva a leer esto, a decir: "Un momento, pero si lo que yo quiero es ésto... ¿para qué hago esto otro?" Con la esperanza de que puedan tomar cartas en el asunto.

Si todo el mundo pensara de esta forma, se desecharían muchas "necesidades" innecesarias y creo que todos seríamos una sociedad más feliz y próspera. El punto es que cada quien sepa qué es lo que le gusta hacer. Con tantos humanos, estoy seguro de que las necesidades de todos quedarán satisfechas de una u otra forma.

Yo sé a qué quiero dedicarme. Quiero saber cosas. Quiero saber, saber, saber y saber más aún. Me apasiona de una forma impresionante el conocimiento. Me encanta la historia, amo el arte, adoro a la ciencia y me alimento de filosofía. Eso es lo que soy, eso es lo que Dios (cualquiera del amplio abanico de posibilidades) exige de mí. Eso es lo que la vida me ha dicho que me hace felíz. Me gusta conocer personas y platicar. Me gusta resolver problemas. Me gusta viajar y conocer. Me gusta entender la razón de las cosas. Disfruto inmensamente escuchar música y ver pinturas. Amo el mundo y estoy enamorado de él. Amo la vida y estoy enamorado de ella.

¿Quién va a pagarme por hacer estas cosas? No lo sé. Pero sé que puedo ser de mucha utilidad para el mundo.

=)

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