Una persona es realmente libre cuando es capaz de formarse a sí misma. Para ser feliz, uno debe ser capaz de decidir quién y cómo quiere ser. Aprender a conocerse y estar conciente de su entorno. En estos días es tan fácil distraerse entre tantas cosas, que tratar de mantenerse firme en convicciones e ideales, es complicado. Hay muchas voces gritándonos alrededor y eso impide que podamos concentrarnos en escucharnos a nosotros mismos. Debemos aprender a reconocer qué es lo que queremos y no sólo lo que creemos que queremos. Los sentidos son muy engañables y tanta mercadotecnia puede llegar a confundirnos.
Además de esto, es importante saber qué cosas son necesarias aprender. Comunmente se piensa que mientras más se sabe, es mejor. Yo no creo que esto aplique para todo. Hay cosas que no son necesarias saber para lograr un objetivo (que en este caso es ser libre y feliz) o incluso representan un obstáculo para la culminación de la persona. Como lo mencioné hace algunos días, la idea de Sherlok Holmes de no saturar la mente con cosas inútiles, vuelve a surgir. Muchos de esos programas televisivos como telenovelas, 'reality shows' o ese programas en donde se transmiten pleitos familiares, reencuentros de parejas y escándalos personales, no hacen más que obstruir la mente de las personas. Uno debería bien preguntarse antes de procurar ver uno de esos programas: ¿De qué me sirve ver esto? Si la respuesta llegase a ser 'para entretenerme' o 'para salir del estrés y divertirme un rato' yo diría que hay muchas otras cosas que uno puede intentar y que son mucho más entretenidas y productivas (en varios sentidos), que ese tipo de programas.
Si queremos vivir en un mundo mejor, en un lugar bonito y en paz, debemos empezar por formarnos como buenas personas. Es nuestra responsabilidad dar buenos frutos y ser útiles a la vida y a los demás. Cuando algo no nos sirve, lo desechamos. Lo mismo pasa en la vida, si no se es útil a la vida, ésta nos desecha. Procuremos no llenarnos de basura, sino de cosas buenas. Recordemos que a cada árbol se le reconoce por su fruto. Los naranjos nutridos brindan naranjas y los manzanos sanos dan manzanas. Una buena persona hace cosas buenas y se alimenta y se forma de cosas buenas. Una persona mediocre hace cosas mediocres y se deja formar a como los medios le indican.
A muchas de las grandes empresas no les interesa formar buenas personas y no les interesa un mundo mejor. Les interesa que la gente compre sus productos y para eso estan dispuestos a muchas cosas, incluso a formar una mentalidad colectiva y crear necesidades a la gente. Vivir bajo ese yugo, no es libertad, no es vivir feliz.
La felicidad no es un estado de ánimo, es una decisión deliberada, es una mentalidad, una doctrina, una forma de vida. Uno no es feliz únicamente por no tener problemas, o por no sufrir o no necesitar nada, uno es feliz porque decide serlo, porque acepta quién es y sabe dónde quiere estar, cómo quiere ser y sabe cómo lograrlo.
En estos tiempos el simple hecho de poder "ser" implica mucha valentía, pero creo que es la única manera de sentir felicidad, cuando vivimos leales a nuestras convicciones, cuando tenemos el valor de defender lo que "soy" ante la sociedad.
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