lunes, 2 de marzo de 2026

LAPON

El cine siempre ha sido más que un pasatiempo para mí: ha sido una pasión. Desde que tengo memoria, las historias en movimiento me han enseñado a mirar el mundo con otros ojos.

Los sueños, por otra parte, siempre me han parecido un territorio fascinante e inquietante. Esa frontera difusa entre la realidad y lo que nuestra mente teje mientras dormimos nunca dejó de intrigarme. Quizá por eso, cuando en 2015 atravesaba una situación muy complicada en mi vida, mis sueños se volvieron más intensos, más simbólicos, más necesarios. Recuerdo sentirme atrapado en dilemas sin respuestas aparentes.

Una noche, tuve un sueño que jamás he podido olvidar: manejaba solo por una carretera oscura, atrapado en un ciclo que se repetía una y otra vez. Hasta que, en un acto de desesperación y coraje, decidí detenerlo y romper con la repetición. Ese instante, tan pequeño y a la vez tan poderoso, quedó reflejado en el cortometraje y hoy lo reconozco como un acto de crecimiento personal; romper el ciclo. Ese sueño, tan personal que aún hoy me estremece al recordarlo, fue la semilla de todo lo que vendría después.

Tres años después, en 2018, tuve la oportunidad de hacer realidad aquel sueño. Pero no de cualquier manera: literalmente lo convertí en imágenes. Hice un cortometraje inspirado en esa visión nocturna que tanto me marcó. Lo titulé LAPON, en honor al nombre que acuñó un gran amigo mío, también cinéfilo.

Lograr esto fue cumplir un sueño, para mí. Me siento muy feliz con el trabajo final, pues refleja con gran precisión el sentimiento que me embargaba en aquellos días. Amé cada parte del proceso de la creación cinematográfica y aprendí mucho al respecto. Cuando vi el producto final por primera vez, lágrimas de felicidad se me salieron de los ojos.

Aquí está la versión final de la obra. Ojalá que la disfruten.



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