martes, 1 de abril de 2014

Sangre de mi sangre

Este hermoso niño es mi hijo Noel, la persona más amorosa y curiosa que conozco. Es muy inteligente. Tiene un año y siete meses de edad y ya sabe reconocer figuras como el triángulo, el óvalo, el círculo, el cuadrado, la cruz y la estrella (y sabe pronunciarlas); sabe contar hasta el número ocho y sabe reconocer los números cuando los ve; sabe imitar los sonidos de aproximadamente 22 animales; repite las palabras muy bien, incluso algunas de hasta cuatro sílabas como "arándano"; sabe identificar las partes del cuerpo, los colores y los objetos de uso diario; todo el día le da besos y sonrisas a personas y objetos que le gustan (en el supermercado le da besos a las frutas); sus dotes musicales se ven muy fuertes desde hace ya varios meses (le gusta la guitarra, la batería y la flauta); además, canta canciones como "estrellita" con el ritmo como debe ser. Las palabras textuales del médico cuando lo analizó fueron "lo veo muy despierto, está neurológicamente muy avanzado". Quiere mucho a su hermana, le hace cariños y le pone el chupón en la boca (estoy seguro de que ella será igual de brillante). Yo soy su padre orgulloso y lo amo con cada partícula de mi ser y con cada fibra que me conforma. Dicen que se parece mucho a mi, pero la verdad es que quisiera yo parecerme más a él.


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