lunes, 10 de diciembre de 2012
El cielo más azul
Era un sábado primero de diciembre y el cielo estaba hermoso. La temperatura no podía estar mejor. El rey brillaba con todo su esplendor y acariciaba a todos con su manto dorado, como recordándonos que es suyo el firmamento. Pronto la bóbeda celeste nos presentaría su historia como cada noche. Los genios del aire traían historias y sueños de arena desde el oeste; y yo estaba ahí, fascinado por el mundo. Clavé mis ojos sobre el color azul e imaginé historias, lugares y personas. Me perdí y me encontré de nuevo; y yo estaba ahí, fascinado por el mundo.
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